El presente caso que presento es el de un adolescente quien realizando actividades deportivas preparatorias, en las áreas de atletismo y baloncesto, durante las prácticas de salto con vallas, tropieza y descuida caída sobre pierna extendida derecha que al momento de contactar con la pista de arcilla de entrenamiento realiza extensión pronunciada sintiendo un golpe y sonido en la rodilla.
Esto ocurre en la tercera semana de agosto. Suspende inmediatamente la actividad física recibe hielo/calor y antiinflamatorio oral y se le indica reposo. A la evaluación inicial se detecta discreta inflamación y crujidos leves.
La Rx. de rodilla no revela alteración
Desarrolla actividad de caminata y paso rápido que altera evolución. Inicialmente se evidencia crujidos leves al movimiento de flexión y a las maniobras de extensión dolor en regiones interiores de rodilla. Inicia terapia física en casa durante los días siguientes con mejoría parcial modesta. A la semana siguiente sale de viaje de promoción y descuida reposo articular con lo que incrementa dolor.
A las 2 semanas se sospecha lesión meniscal basado en el nuevo examen clínico. Se observa leve hipotrofismo de músculos de muslo del lado afectado en relación al reposo y/o a la lesión inicial, los crujidos van disminuyendo.
No cursa mejoría y al cabo de 2 semanas, mediados de setiembre, se realiza Resonancia Magnética, que revela contusión ósea femoral con probables lesiones necróticas mínimas post hematoma en hueso epifisario de fémur derecho.
Es evaluado por traumatólogo quien indica reposo absoluto inmovilización y propone intervención Qx de cribación de hueso esponjoso, lo que al ser un procedimiento cruento se difiere. Realiza actividad física moderada e incrementa dolor.
Actualmente está en sesiones de Cámara hiperbárica y se espera una respuesta promisoria
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